Caras

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25/04/2018 12:41:03.83
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Si bien la manera más ortodoxa de definir las dos partes más relevantes de una moneda puede ser la de “anverso y reverso”. No es menos cierto que oiremos sobre todo “cara y cruz”. No me imagino a nadie diciendo: “Te juego los cafés a anverso o reverso”. Esto creo que no se lo oiríamos decir ni al más incondicional de los numismáticos.

Pues de eso vamos a hablar hoy, de “caras”. Las “cruces” las dejaremos para otro día.

En la Numismática española tenemos una serie de monedas que por sus características del anverso reciben una calificación especial que forma parte de nuestro argot aunque no tienen nada que ver con su denominación oficial. Es ahí donde queremos incidir en este breve comentario.

Las más populares son:

"Cara Rata"

Se denominan así las acuñaciones áureas de la época de Carlos III comprendidas entre 1762, las más tempranas y 1771 las más tardías.

"Cara Loco"

Este nombre lo reciben las piezas de 8 reales de Fernando VII y sus divisores acuñados en la ceca de Madrid. Pero probablemente la que tuvo más fuerza y popularidad corresponde al período entre 1812 y 1814.

"Cara Perro"

Llamamos así a las acuñaciones realizadas en México a nombre de Fernando VI en el año de 1747 de 1,2,4 y 8 escudos.  Son piezas tipo, ese busto sólo existe en esa ceca y en ese año.

"Cara Mico"

Reciben este nombre las acuñaciones limeñas entre 1808 y 1811 hechas en oro, ya que las de plata de este período se suelen denominar de “busto indígena”. Supongo que al ir estas últimas laureadas parecen suavizar las facciones del mico, quiero decir del monarca y pasa por ello a ser percibido como un aborigen.

"Cara Bobo"

Esta es una denominación ceñida al mundillo del coleccionismo de monedas medievales. Si Alfonso VII hubiera sabido que a uno de sus dineros más característicos iban a llamarle cara bobo creo que eso no le hubiera hecho muy feliz y que el grabador de la época no lo habría pasado bien.

Existen también un gran número de denominaciones como busto de almirante, cadete, pelón, rizos, “cara pan”, “tío sentao”, rubia, laureado, pelucona, etc.

Existen también un gran número de denominaciones como busto de almirante, cadete, pelón, rizos, “cara pan”, “tío sentao”, rubia, laureado, pelucona, etc.

Pero probablemente la que tuvo más fuerza y popularidad, pues duró más de cien años la denominación que el pueblo llano le asignó, fue la “perra gorda”. Esta pieza fue acuñada en Barcelona en 1870 y el anverso presentaba la figura de un león sosteniendo un escudo de España. La imaginación popular no respetó la naturaleza salvaje del rey de la jungla y tampoco su sexo. Recordemos que los leones macho tienen melena, no así las hembras.

Con similar tipología pero con la mitad de peso y de valor, esta denominación se transfirió a la moneda de cinco céntimos; la cual sin comerlo ni beberlo, pasó a denominarse “perra chica”.

En la época de Franco, se cambió el metal por el ligero aluminio y el león por un gallardo jinete lancero hecho a imitación de los ases ibéricos de la primitiva Bilbilis (Calatayud). Pero ni el tiempo ni los cambios introducidos pudieron con aquella denominación. 10 céntimos de peseta, eran una “perra gorda” de toda la vida, daba igual la imagen que nos pusieran delante y los cinco céntimos, pues que iba a ser, …una “perra chica”. Las cosas como son. Al pan, pan y al vino, vino.

"Tipo Harpo"

La última moneda de la que he tenido noticia de un original y simpático apodo, ha sido un denario ibérico de la ceca de Arekoratas a quien por su especial tipología de la cara del anverso, con un peinado muy característico, lo llaman: “Tipo Harpo”. Sin duda el mote es, como eran los hermanos Marx, de lo más ingenioso.

Si bien la manera más ortodoxa de definir las dos partes más relevantes de una moneda puede ser la de “anverso y reverso”. No es menos cierto que oiremos sobre todo “cara y cruz”. No me imagino...

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