Con este escrito iniciamos una serie de artículos sobre la Mitología Griega en las monedas. No va a ser un tratado sobre mitología, ya que para este interesantísimo tema existen numerosos y buenísimos estudios. Queremos “ver” esta temática desde la imagen que nos proporcionan esas maravillosas monedas que, sobre esta cuestión, han llegado a nuestras manos desde hace más de veinte siglos. Tratemos de ver estas imágenes con los ojos de aquellos antepasados que observaban el prodigio de ver plasmado en bajorrelieve aquello que escuchaban de labios de los aedos y cuentistas que comunicaban todo el saber mitológico de aquella cultura politeísta. A los que les interesa la numismática antigua -aficionados, coleccionistas y profesionales- que disfruten de lo que estas piezas nos enseñan, a lo que añadimos el “sabor” que el paso del tiempo añade al arte intrínseco de estas monedas. Periódicamente iremos publicando, uno a uno de los seres mitológicos, desde los más “raros” a los más “comunes”.


"Quimera"



La imagen corresponde a una estátera de oro de Misia, ceca de Cícico (Hacia 550-500 a.C.). Quimera escupiendo fuego, corriendo hacia la derecha sobre un atún, fieras cabezas de cabra y de serpiente mirando a derecha. Escena de impresionante ferocidad.

Una breve descripción en la Iliada de Homero es la referencia más antigua que tenemos sobre la temida Quimera, definida como un monstruo. La describe como “inmortal, no humana, con cabeza de león y cola de serpiente, cabeza de cabra en el lomo y resoplando el aliento de una terrible llama de fuego brillante”
Una breve descripción en la Iliada de Homero es la referencia más antigua que tenemos sobre la temida Quimera, definida como un monstruo.
Quimera (en griego antiguo Χίμαιρα, que significa animal fabuloso) era un monstruo híbrido, hija de Tifón y de Equidna, que vagaba por las regiones de Asia Menor aterrorizando a las poblaciones y engullendo animales, y hasta rebaños enteros. De su unión con Ortro nacieron la Esfinge y el León de Nemea. 

Las descripciones varían desde las que decían que tenía el cuerpo de una cabra, la cola de una serpiente o un dragón y la cabeza de un león, hasta las que afirmaban que tenía tres cabezas: una de león, otra de macho cabrío, que le salía del lomo, y la última de dragón o serpiente, que nacía en la cola. Todas las descripciones coinciden, sin embargo, en que escupía fuego por una o
más de sus cabezas. Era sumamente rápida.

Como una imagen vale más que mil palabras, mostramos otra estátera del Noroeste de Asia Menor, de ceca incierta. 

Estátera de de oro de estilo focaico. La quimera, con el cuerpo y cabeza de león, la cabeza de una cabra que nace de su espalda y su cola que termina en la cabeza de serpiente; en esta imagen la quimera camina despacio hacia la izquierda en actitud menos amenazadora que la anterior, y la cabeza de cabra también mira a izquierda. (Hacia 600-560 a.C.). 

En la siguiente foto vemos a Quimera en otra actitud.

Estátera de plata, ceca de Sikión, Peloponeso. Hacia 431-400 a.C. En este caso la imagen avanza a derecha, pero lo más llamativo es la actitud de la altiva cabra que con sus patas delanteras parece dirigir y dominar la escena.


Presentamos las piezas con su anverso y su reverso. 
Tamaño aproximado de 22 mm.