Un joven de Lidia se enroló como timonel en un barco pirata que se dirigía a Naxos. Un día, estando en cubierta salió en defensa de otro joven, embriagado, al que habían capturado los piratas, pues creía que éste muchacho podía ser el dios Dioniso; cuando los piratas estaban a punto de arrojarlo por la borda, se demostró que tenía razón, pues aquél borrachín se manifestó como un dios. El barco se detuvo, comenzó a brotar hiedra de la madera y el dios se alzó coronado con hojas de vid, levantando su bastón con una piña piñonera en un extremo y envuelto en zarcillos de vid y hiedra. Los piratas se asustaron y se arrojaron al mar, donde fueron transformados en delfines. La leyenda dice que por eso los delfines acompañan y salvan a los náufragos, pues son los piratas que quieren expiar su culpa.

"...por eso los delfines acompañan y salvan a los náufragos, pues son los piratas que quieren expiar su culpa."

Esta leyenda o pasaje mitológico nos narra cómo unos marineros se convierten en delfines. Hay muy pocas referencias a esta metamorfosis, porque en la mitología griega no parece que existan dioses o semidioses mitad delfín mitad hombre. Por eso mi extrañeza cuando me encontré ante esta moneda con un ser de estas características.


Se trata de una estátera de electrón de Misia, Kyzikos. Hacia 550-450 a.C. Figura de un hombre desnudo, alado, nadando, con cabeza de delfín, agarrando un atún con la mano izquierda, y con la derecha levantada detrás de la cabeza. 16.11 gr., 20 mm.


Roma Numismatics Limited. Auction 11. 7/4/16. Lot 407. 57.500 GPB.


La pieza no tiene desperdicio. De una gran belleza, al más puro estilo griego de la época, con una figura que refleja perfectamente el movimiento de la natación, donde el cuerpo del hombre, desnudo, muestra su musculatura e, incluso podemos apreciar su pene relajado.... No se puede pedir más realismo y perfección en una labra que apenas alcanza los 2 cm.

A diferencia de otros seres mitológicos, el hombre-delfín no tiene nombre. Para los antiguos griegos no tuvo suficiente importancia para “bautizarlo”. Todos nos acordamos de muchos de estos seres; hombre pez = tritón; hombre caballo = centauro; hombre toro = minotauro; mujer águila = arpía: etc., etc.

A pesar de la carencia de documentación sobre este ser híbrido, hemos podido encontrar una vasija etrusca del siglo VI antes de Cristo que representa el momento en el que los marineros se transforman en delfines.